martes, 11 de enero de 2011

Eran Tres Santos y Tres promesas


Estabamos en el medio de una promesa de Reyes, el olor a incienso y mirra rodeaba el altar que dejaba ver sobre su blanco mantel a los 3 Santos Reyes rodeados con la pureza de las ofrendas más simples sacadas de nuestra natura. Flores satas, de esas que se dan silvestres a la orilla de cualquier carretera del litoral parguerense, frutos menores presentados como ofrendas, escarcha plateada y blanca con especial bendición sanadora para los creyentes que abrían sus manos recibiendo abundante salud, paz, alimento y amor, se posaba sobre las frentes de los presentes, que con devoción ahí estaban. Cánticos de alabanzas, en décimas y hasta en plena. Un belén pa'l agricultor que su vida dejó en esa tierra, y una trova improvisada con las líricas más nobles, nos tocaban el alma nos llenaban de esperanza, nos mostraban la cultura que arraigada aún perdura por la paz de nuestra patria, la salud y nuestra agricultura. Y así, sigilosa, sin pretenciones de protagonismos, se fue la noche iluminando...dando paso a las estrellas a que se acomodaran firmemente en un cielo pleno de obscuridad infinita. Algunas gotas; que cuán maná del cielo rociaron nuestros rostros levemente, también dijeron presente. Partimos en Paz...dejando al niño en descanso. La mañana siguiente nos invadió el llanto e hicimos una nueva promesa que habremos de cumplir todos los años.

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